La Tragedia de lo Común

Para recuperar Juárez

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Juárez actualmente es la ciudad más violenta del planeta donde no se está desarrollando un conflicto bélico. En 2009 2 mil 660 personas fueron asesinadas en la capital de Chihuahua, muestra de la violencia desbordada que sufre la quinta ciudad más grande de nuestro país. Así esta metrópoli fronteriza se ha convertido en un ícono de la guerra contra el narco, de su brutalidad y de lo distante que aún se vislumbra algún tipo de victoria. Recuperar Juárez representaría, para el actual gobierno y para nuestra sociedad, una victoria importante en la batalla por la recuperación del espacio público en México. En 2008 la administración del Presidente Calderón envío un contingente de 10 mil efectivos del Ejército, reforzando la línea de acción coercitiva en respuesta a la irrupción del Cártel de Sinaloa en el estado para apropiarse de aquella importante plaza de tráfico. Evidentemente la fuerza ha resultado insuficiente para recuperar Ciudad Juárez. La tasa nacional es de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes, Venezuela tiene 48, Colombia 37 y Brasil 25. Chihuahua presenta 143 homicidios por cada 100 mil habitantes. Es necesario implementar un programa global que, sin perder de vista la importancia de la coerción, atiendan los grandes pendientes sociales que aquejan a la ciudad. Aproximadamente 80,000 jóvenes juarenses están desempleados o no cuentan con acceso a la educación, por lo que la única alternativa que se les presenta es el sicariato. Con más de 300 maquilas, el sector manufacturero representa aproximadamente el 45% del Producto Interno Bruto (PIB) del estado de Chihuahua. La crisis económica con su epicentro en Estados Unidos afectó especialmente al sector maquilador de la ciudad que creó varias fuentes de empleo a mediados de los noventa. Esto estimuló la migración e incentivó a una generación de jóvenes a abandonar sus estudios ante la oportunidad de conseguir un trabajo. En 2000 había registrados 264 mil 700 trabajadores en la industria maquiladora de Juárez, y para 2008 ya habían desaparecido casi 25 mil empleos. En 2009 ochenta y dos maquiladores entraron en paro (25 por ciento de las 330 existentes) lo que afectó a más de 35 mil empleos directos del sector. Se calcula otros 10 mil trabajos secundarios ligados a la maquila como proveedores y transportistas se perdieron. Pero el ejemplo de Juárez lanza señales preocupantes sobre nuestro panorama nacional. La crisis afectó profundamente a los jóvenes de todo el país. A finales del 2009 el INEGI reportó 3.5 millones de personas desempleadas, de las cuales aproximadamente 2 millones eran jóvenes. Estas omisiones sólo fortalecen al crimen organizado engrosando sus canteras. Se estima que de los 8 millones de jóvenes que no figuran en los registros gubernamentales 4 están expuestos directamente a involucrarse en las redes del crimen organizado. Volvamos a Juárez. Siendo una plaza vital para el trasiego de drogas a EEUU, es necesario aplicar una política integral de tratamiento a adictos en Ciudad Juárez. De acuerdo a los estimados hay 49 mil adictos en la capital de Chihuahua y la infraestructura existente sólo permite tratar a unas cinco mil. El noventa por ciento restante no recibe ayuda alguna. Si queremos aliviar a Juárez nuestro gobierno debe ofrecer oportunidades educativas y laborales a sus jóvenes. También se debe apoyar la creación de lugares comunes de convivencia que ofrezcan alternativa al involucramiento en las mafias. Nuestro Ejército no puede y no debe irse de la capital de Chihuahua. Pero eso no quiere decir que no exista política social que complemente su presencia. Sólo con este binomio recuperaremos Juárez.



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